“Otro pájaro azul” (Francisco Ayala)
“Mira, mira qué pájaro tan hermoso, allí, en el árbol, allí arriba; qué colores”, casi gritaste corriendo hacia la ventana, llamándome a la ventana.
Habíamos pasado un rato en silencio, y escuchábamos a los pájaros cantar fuera, en aquella neblina, con aquel viento. “Esos pobres petirrojos se obstinan en cantar –había observado yo-. Por más que llueva y haga un viento frío, ellos cantan: reclaman la primavera prometida.” Y fue entonces cuando viste tú agitarse allá al fondo, grande, azul, en lo alto de una rama, a ese pájaro de belleza única, y me atrajiste a compartir tu admiración, tu júbilo.
Pero en seguida pudimos darnos cuenta de que no era tal ave. Lo que se movía en el árbol extendiendo y agitando con frenesí su oscuro azul, no era un ave; era quizá un trapo, un girón de tela prendido a las ramas en el viento.
Por consolarte, te dije yo (y así lo sentía): “Querida: es más hermoso y me gusta más que si hubiera sido de verdad, porque ese pájaro lo has creado tú, tú lo has inventado, es obra tuya.” Pero al mismo tiempo que te lo decía me acudió este pensamiento: Si no seré yo también una invención de tus ojos magos, y algún día, en algún momento…
(Qué en paz descanses)
El último párrafo me ha encantado, entre líneas expresa muchas cosas…
¡Qué ilusión me hace que vuelvas a escribir en mi blog, Dostopos! A mi también me encanta el final, es muy sugerente.
Gracias Dostopos!
Bonito homenaje y excelente relato en el que lo literario, lo humano y lo filosófico tienen una acercanza que, nuevamente, nos deja sin palabras.