Nuevo disco de D’Callaos

Posteado en Música con etiquetas , , , sobre Octubre 20, 2008 por osgiliath

Los artistas del grupo D’Callaos vuelven al panorama musical con un nuevo disco titulado “Desde mi balcón”. Para este disco ha colaborado el guitarrista y productor de Manolo García, Pedro Javier González. El disco se compone de 11 temas, manteniendo la misma esencia del Nu-flamenc de los otros temas; un estilo innovador a la vez que rupturista con el estilo musical predominante.

El disco puedes bajártelo desde su web o comprarlo en algunos establecimientos.

Tordesillas, tierra de humillación y asesinato.

Posteado en Ecología, General con etiquetas , , , sobre Septiembre 15, 2008 por osgiliath

Es realmente indignante pretender tener algo en común con algunos salvajes del pueblo de Tordesillas (Valladolid), aún perteneciendo a la misma raza (la humana). La semana pasada se celebró en tal infierno un festejo, que ya no es primitivo, ni jurásico, ni cretácico… es de un tiempo que jamás ha existido y de una insensibilidad que raya lo inhumano.

La inteligencia de estos energúmenos horrendos tordellisanos se reduce a hacer sufrir a un animal y a humillarlo. Cuando observas que a tu alrededor existen animales que luchan por nacer, por crecer, por alimentarse y por reproducirse sin la necesidad de humillar ni causar sufrimiento a ningún otro ser vivo, te das cuenta del peligro del raciocinio del hombre de nuestro tiempo, que se ha convertido en una máquina de matar en el momento de creerse superior a los demás. Su vanidad le hace convertirse en su peor enemigo.

¿Os habéis preguntado por qué el ser humano es el único ser vivo que en su tiempo de ocio se incluye la posibilidad de maltratar a un animal?

El día 12 de setiembre, en El País, se publicó un artículo sobre el asesinato del cual me gustaría resaltar algunos párrafos: ” los lugareños apenas dejan que los medios de comunicación graben el torneo y mucho menos que se acerquen al animal cuando hinca las rodillas en tierra para morir. Permiten que las lanzas medievales le atraviesen el costado, pero no que le alcancen las miradas críticas, ni siquiera las curiosas.”

“Se refugió en un rincón de la finca y aún resistió algunos minutos más, hasta que la lanza de José Ángel González quedó clavada en la barriga del animal. Sin contemplaciones. La jabalina se rompió. El jinete echó pie a tierra con otra lanza prestada y allí remató la faena. Manda la tradición que el que asesta el primer golpe es el que gana el derecho a matar. Ayer nadie tenía duda de que el jinete salmantino tocado con un casco tenía merecido tan denostado honor. Es la primera vez en la historia que un mozo de fuera gana la lanza de oro por semejante hazaña y la alcaldesa lo hizo notar como muestra, dijo, del aperturismo que vive el festejo.

Es cuanto menos increíble que continuen celebrándose estas aberraciones, pero tanto o más es como se describe en la página web de Tordesillas el festejo. En un cierto momento se lee: ““El Torneo estriba en la suerte de medir las fuerzas entre un hombre y un toro sin despuntar, de entre 500 y 600 kg. de peso y entre 4 y 7 años de edad, de acuerdo con los cánones establecidos, transmitidos oralmente de generación en generación y que en síntesis son que sólo puede alancearse al toro dentro de los límites establecidos, de forma que nadie puede molestar al toro, ni antes de entrar, ni después de salir de los límites, y que si el toro logra rebasar los límites sin que el torneante le haya alcanzado, se le dará como vencedor del torneo; que el torneo se debe celebrar en campo raso, estando prohibido cualquier tipo de vehículo; y que ambos, toro y torneante, deberán estar en igualdad de condiciones, el toro con sus defensas naturales, y el torneante, bien a pie o a caballo, provisto únicamente de una lanza.”

Es mentira que se mida la fuerza de un hombre con las de un toro porque muchos son los que lo agreden y consiguen asesinar; es mentira que toro y torneante, deberán estar en igualdad de condiciones, el toro con sus defensas naturales, y el torneante, bien a pie o a caballo, provisto únicamente de una lanza“, la afirmación es una contradicción en sí misma. Parece que, además, debemos darles las gracias cuando leemos“sólo puede alancearse al toro dentro de los límites establecidos, de forma que nadie puede molestar al toro” o “que el torneo se debe celebrar en campo raso, estando prohibido cualquier tipo de vehículo”. Gracias, tordesillanos, por no “molestar” al toro antes de asesinarlo, y por no utilizar vehículos como tanques militares o catapultas. Y, por último, que las tradiciones no se legitiman por la perpetuación de los mismos actos a través del tiempo, sino por su armonización con la evolución de los valores sociales.

Para más información sobre los derechos de los animales, entrad aquí PACMA.

E. Pardo Bazán y B.P. Galdós, amantes.

Posteado en Literatura con etiquetas , , , , , , sobre Septiembre 13, 2008 por osgiliath

Bien conocida es la relación amorosa que mantuvieron B. P. Galdós y E. Pardo Bazán. Una relación que se encargaron de mantener en oculto durante muchos años. Hecho que conocemos gracias a la publicación de un epistolario encontrado muchos años después. Sin embargo, tanto uno como el otro siguieron menteniendo relaciones con otros amantes. Emilia con Lázaro Galdiano (en un balneario de Arenys de Mar) y con Narcís Oller, y Galdós con diversas novias que tenía repartidas por distintos puntos.

La escritora habla del affaire con Galdós en sus cartas: “De mis picardías ¿qué quieres que te diga? Tú eres más indulgente para ellas que yo misma.” Y más adelante: “Ante la moral oficial no tengo defensa, pero tú y yo se me figura que vamos un poco nihilistas en eso.” También aparecen tiernas declaraciones de amor que dedica Emilia a Galdós: “mi miquiña”, “mi ratoncito amado”, “vidita”, “te muerdo un carrillito y te doy muchos besos por ahí en la frente y en el pelo y en la boca”.

Pero también existe entre ellos un amor único,verdadero y platónico:“Lo imposible y lo temible era que no nos viésemos, que suprimiésemos nuestra comunicación cuando nuestras almas se necesitan y se completan, y cuando nadie puede sustituir en este punto a tu Porcia. No deseo ciertamente que me hagas una infidelidad, pero aún concibo menos que te eches una amiga espiritual, a quien le cuentes tus argumentos de novelas. A bien que esto es imposible; verdá, mi alma, ¿qué es imposible?”

Y también hablan de su pasión y de su clandestinidad en sus encuentros: “Pánfilo de mi corazón: rabio también por echarte encima la vista y los brazos y el cuerpote todo. Te aplastaré. Después hablaremos tan dulcemente de literatura y de Academia y de tonterías. ¡Pero antes te morderé un carrillito!” Cabe recordar que Emila Pardo Bazán fue de las escritoras más gordas del panorama literario español. Gallega robusta, gustaba del buen comer –las descripciones de las comidas y las cocinas en sus libros con casi fotográficas. Asimismo, tenía un leve estrabismo en un ojos. Pero ninguno de estos detalles parece haberle arruinado la conciencia de su propio valer como mujer y como escritora.

El sueño

Posteado en Literatura con etiquetas , , , sobre Septiembre 10, 2008 por osgiliath

Por Antonio Gala

No, no era un sueño. Sin embargo, ¿qué otro cosa podría ser si no? Vio, con los ojos cerrados, bajo una luz de mediodía, pero mate y como pintada por Carpaccio, su propio jardín. Los jacarandás, los mioporos y las sifleras de hojas charoladas, el grupo de cipreses, los laureles oscuros, los arriates bordeados de mirtos con las plantas no muy sobresalientes dentro: agapantos, lirios, lantanas, jazmines, damas de noche, heliotropos, manzanos japoneses… Al fondo, el cenador cubierto con ramos de glicina. Le llamaba, sobre todo, la atención aquel resplandor irreal y la inmovilidad absoluta del aire, de las ramas, de la pasmada luz también. Y la inexistencia de olor alguno… Sintió una moderada inquietud. La suficiente para que dejara de contemplar el jardín: idéntico al suyo, pero como de porcelana sumergida en los verdes de un acuario. Sin embargo, antes le dio tiempo a descubrir a su amante, en un banco, sentada. No había error posible. La acariciaba otro hombre. Una mano le estrujó el corazón.

Abrumado, abrió los ojos dentro del sueño. No, no despertó. Siguió soñando, pero le pareció que había abierto los ojos. Antes del falso despertar, desaparecido el jardín evanescente, a la manera de una ilógica continuación, soñó todavía con un complicado tejido que formaban los días de la semana. Imbricados unos en otros, producían efectos benéficos o maléficos, según su inclinación, en una serie de acontecimientos confusos que él, sin embargo, comprendía. Comprendía y se asombraba a la vez de que le resultase sencillo comprenderlos.

Después de un fundido en negro, apareció una alta torre de ceniza, sobre la que una lluvia cálida depositaba gotas brillantes que reflejaban la luz vaga, gris e interior que, lo mismo que un fanal, resguardaba la torre. También entendió él el sentido de la torre y de la lluvia… Fue entonces cuando se desmoronó el montón de ceniza sobre su propio cuerpo. Fue entonces cuando volvió a abrir, sin despertar, los ojos.

Vio la oscuridad del dormitorio. No era uniforme. Se hacía más densa en lo que adivinaba que era la puerta de estudio frente a la cama, la del cuarto de baño y la del vestidor. También se espesaba la oscuridad en los cuadros. Tras las cortinas de la gran ventana, cuatro líneas más claras, casi azules, delimitaban, a su derecha, una superficie rectangular que le resultó, sin saber por qué, especialmente amable. Aún sentía en el pecho la opresión de la mano y de las ruinas de la torre, ahora olvidadas ya. La saliva se le había cuajado en la boca.

La puerta del estudio se abrió, o se entreabrió, en silencio. Supo que alguien, desde allí, lo observaba. Presintió un peligro. Desorbitó los ojos, o soñó que los desorbitaba, como si eso le permitiera ver en qué consistía tal peligro. Intuyó que un rostro, envuelto en la negrura, retrocedía, mientras un brazo se introdujo en el dormitorio. Algo destaca sin brillo en su extremo. “Una pistola”, se dijo. Supo que iba a ser disparada… Lo fue. Vio el fogonazo. Sintió un dolor muy concreto y agudo. No oyó ningún disparo, pero sintió el dolor. Quiso despertar y no le fue posible. Giró la cabeza y, sin cerrar los ojos, retornó al sueño. Inquieto, ignorando el porqué, cerró por fin los párpados dentro de él. Vio entonces la luz real y vibrante de un veloz amanecer…

A la mañana siguiente se lo encontraron muerto. Diagnosticaron un infarto de miocardio. “No sufrió. No sintió nada”, aseguró el doctor. “No se enteró de nada.”

Cuatro poetas en guerra, de Ian Gibson

Posteado en Literatura con etiquetas , , , , , , , , sobre Septiembre 3, 2008 por osgiliath

Hace unos días acabé de leer un estudio biográfico del escritor irlandés Ian Gibson titulado Cuatro poetas en guerra. Estos cuatro son Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca y Miguel Hernández.

La obra se plantea como un estudio biográfico de los poetas, donde se descubren hechos, situaciones y conversaciones muy interesantes, además de algunas ilustraciones muy curiosas. Recomiendo encarecidamente su lectura a todo tipo de lector que se sienta identificado con la vida de estos cuatro magníficos poetas que dieron todo por España y a quienes la España de charanga y pandereta se encargó de destrozar.

Gracias y desgracias del ojo del culo, dirigidas a Doña Juana Mucha, Montón de Carne, Mujer gorda por arrobas

Posteado en Literatura con etiquetas , , , sobre Agosto 25, 2008 por osgiliath

Por Francisco de Quevedo


Quien tanto se precia de servidor de vuesa merced, ¿qué le podrá ofrecer sino cosas del culo? Aunque vuesa merced le tiene tal, que nos lo puede prestar a todos. Si este tratado le pareciere de entretenimiento, léale y pásele muy despacio y a raíz del paladar. Si le pareciere sucio, límpiese con él, y béseme muy apretadamente. De mi celda. etc.

No se espantarán de que el culo sea tan desgraciado los que supieren que todas las cosas aventajadas en nobleza y virtud, corren esta fortuna de ser despreciadas della, y él en particular por tener más imperio y veneración que los demás miembros del cuerpo; mirado bien es el más perfecto y bien colocado dél, y más favorecido de la Naturaleza, pues su forma es circular, como la esfera, y dividido en un diámetro o zodíaco como ella. Su sitio es en medio como el del sol; su tacto es blando; tiene un solo ojo, por lo cual algunos le han querido llamar tuerto, y si bien miramos, por esto debe ser alabado pues, se parece a los cíclopes, que tenían un solo ojo y descendían de los dioses del ver. El no tener más de un ojo es falta de amor poderoso, fuera de que el ojo del culo por su mucha gravedad y autoridad no consiente niña; y bien mirado es más de ver que los ojos de la cara, que aunque no es tan claro tiene más hechura. Si no, miren los de la cara, sin una labor; tan llanos que no tienen primor alguno, como el ojo del culo, de pliegues lleno y de molduras, repulgo y dobladillos, y con una ceja que puede ser cola de algún matalote, o barba de letrado o médico. Y así, como cosa tan necesaria, preciosa y hermosa, lo traemos tan guardado y en lo más seguro del cuerpo, pringado entre dos murallas de nalgas, amortajado en una camisa, envuelto en unos dominguillos, envainado en unos gregüescos, abahado en una capa, y por eso se dijo: «Bésame donde no me da el sol». Y no los de la cara, que no hay paja que no los haga caballeriza, ni polvo que no los enturbie, ni relámpago que no los ciegue, ni palo que no los tape, ni caída que no los atormente, ni mal ni tristeza que no los enternezca. Lléguense al reverendo ojo del culo, que se deja tratar y manosear tan familiarmente de toda basura y elemento ni más ni menos; demás de que hablaremos que es más necesario el ojo del culo solo que los de la cara; por cuanto uno sin ojos en ella puede vivir, pero sin ojo del culo ni pasar ni vivir.

Lo otro sábese que ha habido muchos filósofos y anacoretas que, para vivir en castidad, se sacaban los ojos de la cara, porque comúnmente ellos y los buenos cristianos los llaman ventanas del alma, por donde ella bebe el veneno de los vicios. Por ellos hay enamorados, incestos, estupros, muertes, adulterios, iras y robos. Pero ¿cuándo por el pacífico y virtuoso ojo del culo hubo escándalo en el mundo, inquietud ni guerra? ¿Cuándo, por él, ningún cristiano no aprendió oraciones, anduvo con sinfonías, se arrimó a báculo ni siguió a otro, como se ve cada día por falta de los de la cara que expuestos a toda ventisca e inclemencia, de leer, de fornicar, de una purga, de una sangría, le dejan a un cristiano a buenas noches? Pruébenle al ojo del culo que ha muerto muchachos, caballos, perros, etcétera; que ha marchitado hierbas y flores, como lo hacen los de la cara, mirando lo ponzoñosos que son: por lo que dicen que hay mal de ojo. ¿Cuándo se habrá visto que por ser testigo de vista hayan ahorcado a nadie por él, como por los de la cara, que con decir que lo vieron forman sus calumnias los escribanos? Fuera de que el ojo del culo es uno y tan absoluto su poder, que puede más que los de la cara juntos. ¿Cuándo se ha visto que en las irregularidades se metan con el ojo del culo?

Lo otro, su vecindad, es sin comparación mejor, pues anda siempre, en hombres y mujeres, vecino de los miembros genitales y así se prueba que es bueno, según aquel refrán: Dime con quien andas, te diré quien eres. Él se acredita mejor con la vecindad y compañía que tiene que no los ojos de la cara, pues éstos son vecinos de los piojos y caspa de la cabeza y de la cera de los oídos, cosa que dice claro la ventaja que les hace el serenísimo ojo del culo. Y si queremos subtilizar más esta consideración, veremos que en los ojos de la cara suele haber por mil leves accidentes, telillas, cataratas, nubes y otros muchos males; mas en el del culo nunca hubo nubes, que siempre está raso y sereno; que, cuando mucho, suele atronar, y eso es cosa de risa y pasatiempo. Pues decir que no es miembro que da gusto a las gentes, pregúnteselo a uno que con gana desbucha, que él dirá lo que el común proverbio, -25- que, para encarecer que quería a uno sobremanera, dijo: «Más te quiero que a una buena gana de cagar». Y el otro portugués, que adelantó más esta materia, dijo: «Que no había en el mundo gusto como el cagar si tuviera besos». Pues ¿qué diremos si probamos este punto con un texto del filósofo que dijo:


No hay contento en esta vida

que se pueda comparar

al contento que es cagar.



Otro dijo lo descansado que quedaba el cuerpo después de haber cagado.


No hay gusto más descansado

que después de haber cagado.



Los nombres que tiene juzgarán que no tiene misterio. ¡Bueno es eso! Dícese trasero, porque lleva como sirvientes a todos los miembros del cuerpo delante de sí, y tiene sobre ellos particular señorío. Culo, voz tan bien compuesta, que lleva tras sí la boca del que le nombra. Y ha habido quien le ha puesto nombre gravísimo y latino, llamándole antífonas o nalgas, por ser dos; otros, más propiamente, le llaman asentaderas, algunos, trancailo, y no he podido ajustar por muchos libros que he revuelto para sacar la etimología; lo más que he hallado es que se ha de decir tancahigo, por lo arrugado y pasado que siempre está.

Con más facilidad topé por qué se decía al lindo ojo del culo «manojo de llaves»: por lo redondo del cabo y muchas molduras que hacen aquel mismo repulgo, y viene bien con los que llaman cofre al culo, que es darle cerradura; y en los animales vemos que la Naturaleza les cubre el culo con la cola o rabo, para que como parte más necesaria y secreta, estuviera acompañado, tapado y abrigado, y con mosqueador para de verano, y en las aves lo mismo. Si miramos su ocupación, es hacer lo que ninguno nunca hizo ni pudo: pues en este mundo todos hemos menester a otros para ser proveídos: el alguacil al corregidor, el corregidor al oidor, el oidor al presidente, el presidente al rey. Pero el culo se provee a sí mismo y aun en el presidente, servidor por otro nombre (que así llaman al bacín), cosa equívoca a los derretidos de las damas.

El culo no tiene cosa común, ni aunque me pruebes que hace cámaras, a imitación de otros muchos, pues lo que él hace son mojones, que son fin de términos, para dar a entender que en llegando al culo no has de pasar adelante.

Háceme fuerza que en las almonedas dicen: «¿Hay quién puje?»; que ni sé si convidan a cagar (propiamente entonces, pujar) o si a comprar; con que es cierto que tiene grandes preeminencias, cuando se valen de sus voces para otras cosas. Hasta los excrementos o mierda (pasa adelante, porque no te empalagues con tan dulce plato) son de provecho, pues según defienden los doctores galenistas y boticarios droguistas, son buenos para desligar Cárdeno y Alberto los del lagarto para los ojos; los de bestias, que llaman estiércol, es con lo que se fertilizan los campos, y a quien debemos los frutos; la del gato de Algalia, no hay que probar ni examinar cuánto es su valor y estimación; la mierda del buey, o boñiga, para inmensos remedios es provechosa. Esto probado y asentado, ¿habrá curioso alguno que diga que los ojos de la cara tienen alguna virtud? Luego el ojo del culo, él por sí solo, es mejor y de más provecho que los ojos de la cara.

Lo que dicen del culo (los que tiene ojeriza con él) es que pee y caga, cosa que no hacen los ojos de la cara; y no advierten lo cuitados que más y peor cagan los ojos de la cara y peen que no el del culo, pues en ellos no hay sumo que no lo caguen en cantidad de legañas, ni pesadilla o susto que no meen con abundancia de lágrimas, y esto sin ser de provecho, como lo que echa el culo, como ya queda probado.

Lo del pedo es verdad que no lo sueltan los ojos; pero se ha de advertir que el pedo antes hace al trasero digno de laudatoria que indigno de ella. Y, para prueba desta verdad, digo que de suyo es cosa alegre, pues donde quiera que se suelta anda la risa y la chacota, y se hunde la casa, poniendo los inocentes sus manos en figura de arrancarse las narices, y mirándose unos a otros, como matachines. Es tan importante su expulsión para la salud, que en soltarle está el tenerla. Y así, mandan los doctores que no les detengan, y por esto Claudio César, emperador romano, promulgó un edicto mandando a todos, pena de la vida, que (aunque estuviesen comiendo con él) no detuviesen el pedo, conociendo lo importante que era para la salud. Otros dijeron que lo había hecho por particular respeto que se debe al señor ojo del culo.

Pues decir que no es bullicioso un pedo, ¡bueno es eso! ¿Hay otra cosa de más gusto que ver en un concurso grande, si se suelta uno, el rumor que mete y qué agudos acuden todos a taparse las narices, como está dicho, y otros que más lo huelen, haciendo la disimulada toman tabaco?

Y es probable que llega a tanto el valor de un pedo, que es prueba de amor; pues hasta que dos se han peído en la cama, no tengo por acertado el amancebamiento; también declara amistad, pues los señores no cagan ni se peen, sino delante de los de casa y amigos. Y un portugués preguntando cuál era la parte principal del cuerpo dijo que el culo, que se asentaba primero que nadie y aunque fuese delante del rey.

Los nombres del pedo son varios: cuál le llama «soltó un preso», haciendo al culo alcaide; otros dicen: «fuésele una pluma», como si el culo estuviera pelando perdices; otros dicen: «tómate ese tostón», como si el culo fuera garbanzal. Otros dicen algo crítico: «cuesco», derivado de la enigma; y otros han dicho: «Entre peña y peña el alba, río que suena». De aquí se levantó aquel refrán que dice: «Entre dos peñas feroces, un fraile daba voces». Y finalmente, dijo el otro: «El señor don Argamasilla cuando sale chilla».

Baste ya de probanzas de la nobleza del señor don Pedo y pase por ahora plaza de don caballero que porque no digan me revuelco demasiado no le acoto con otros muchos lugares y autoridades.

Dejo de tratar de los pedos degollados, si bien con esto conocerán de su hidalguía y caballería y grandeza que tiene el culo en este caso. Pues su fortaleza ¿quién la encarecerá?, si es tanta, que de sólo limpiarse con un paño delgado se deja de modo por las dos partes, que es más difícil de tomar que la inclusa.

Y, volviendo a los demás sentidos, digo que lo que se queda en el pañuelo de la boca es gargajo, y lo de las narices moco, y lo de los ojos legañas, y lo de los oídos cera; pero lo que queda del culo en la camisa es palomino, nombre de ave muy regalada. Fuera de que los ojos no tienen cosa señalada con que limpiarse; que a veces piden el pañuelo prestado a las narices y a la boca, y otras se limpian con las manos, y al mismo tenor los otros sentidos. Mas volviendo al culo, ¡qué de firmas de grandes señores ha iluminado! ¡Qué papeles de los más íntimos amigos no ha visto! ¡Qué de libros de los hombres más doctos ha gastado! ¡Qué de billetes de damas ha firmado! ¡Qué de procesos importantes ha manchado! y ¡qué de camisas de Cambray y Holanda ha teñido! Y al fin le han servido de limpiadera las mejores y más hermosas manos del mundo, según aquél: la mano de marfil es muy forzoso que al culo de su dueño haya llegado. Y lo merece todo, porque también, sin ser abeja, hace cera o cerote (que así dicen de los medrosos). Hasta las melecinas deben su ganancia al ojo, que aunque no ve, algunos dijeron que veía Fulano la luz por el ojo del culo de Zutano. Y en verdad que no es vista de invidiar.

De si tienen alguna gracia o no los culos sería largo de contar, baste decir que culos que se conocen, en la calle se saludan. Marcial dice que son saludadores compressis narebus Jovem salutat, que en español quiere decir: represando las nalgas saluda a Júpiter, tratando de uno que se peió y por eso algunos le dan tanta antigüedad que dicen: ¿Qué tiene que ver el culo con el pulso? Como si dijeran de una cosa que no da cuidado ninguno y muy con verdad comparándola a otra que de cada accidente se desconcierta.

(Para ver la última parte del texto entra aquí)

“Los girasoles ciegos” al cine

Posteado en Cine, Literatura con etiquetas , , , , sobre Agosto 24, 2008 por osgiliath

El 29 de agosto de este año se estrenará en los cines españoles la película basada en la magnífica obra de Alberto Méndez: Los girasoles ciegos.

La película, que está dirigida por Jose Luis Cuerda y escrita por el recién fallecido Rafael Azcona, contará con actores de la talla de Javier Cámara, Maribel Verdú, Raúl Arévalo, José Ángel Egido, entre otros… El film participará en la sección Contemporary World Cinema de la próxima edición del Festival Internacional de Cine de Toronto.

Trailer:

Argumento:

Cada vez que Elena (Maribel Verdú) cierra la puerta de su casa, echa la llave de sus secretos. Al mismo tiempo que sortea los rigores de la posguerra, Elena levanta junto a su hijo Lorenzo (Roger Príncep) una fachada de apariencia para ocultar la verdad sobre su familia: Elenita (Irene Escolar), la hija adolescente, se ha fugado embarazada con su novio Lalo (Martín Rivas), un joven que lleva meses en las listas de la policía. Y Ricardo (Javier Cámara), su marido, vive oculto en un hueco practicado en el dormitorio matrimonial. Creyéndola viuda, Salvador (Raúl Arévalo), un joven diácono que duda en colgar la sotana después de verle la cara al caos y a la muerte, se obsesiona con ella, hasta el punto de presentarse en su domicilio y acosarla, lo que impulsa a Ricardo a descubrirse para ayudar a su mujer.

Instrucciones para subir una escalera

Posteado en Literatura con etiquetas , , , sobre Agosto 11, 2008 por osgiliath

Por Julio Cortázar

Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se situó un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.
Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).
Llegando en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.

Vientos del pueblo me llevan

Posteado en Literatura con etiquetas , , , , , , , , sobre Agosto 6, 2008 por osgiliath

He aquí el poema del pueblo. He aquí la prueba más significativa de amor de Miguel Hernández por el pueblo, por todos los pueblos de España. El viento del pueblo le otorgará coraje y fuerza al corazón para seguir hablándoles a sus camaradas cerca de la trinchera. Así luchó Miguel Hernández en la Guerra Civil, empuñaba su puño y letra cual fusil cargado. Al parecer, su persuasión era tan eficaz que fue llamado por el frente republicano en diversas ocasiones para motivar a las tropas.

Vientos del pueblo me llevan

Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.

Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.

No soy de un pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.
¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?

Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habéis de dejar
rotos sobre sus espaldas.
Crepúsculo de los bueyes
está despuntando el alba.

Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra:
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo
ni se enturbia ni se acaba.
La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.

Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.

Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.